Historia del Cuerpo de Bomberos de Zaragoza
Cuerpo de Bomberos de Zaragoza tiene una extensa e interesante historia si bien hasta el año 1863 en que situaremos su creación hay siglos enteros vividos bajo la azarosa amenaza del fuego.De la época romana de nuestra Ciudad no se tiene constancia de la existencia de dispositivos específicos para la lucha contra el fuego, pero se conjetura que podía ser responsabilidad de un cuerpo de "centonarii" al mando de los "diumviros" que serian los encargados de acudir a los siniestros. Hay que hacer notar la existencia de un buen servicio de suministro de agua a la Ciudad y de una sólida red de alcantarillado. Aunque no se conoce la organización y dispositivos exactos de los servicios contra incendios, la ciudad disponía de un fácil acceso al agua para hacer frente al posible incendio.En la etapa medieval las calles de la ciudad disponían de acequias y brazales que usaba el vecindario para "múltiples usos" y en caso de incendio servían como fuente de suministro rápido de agua. Es probable que la competencia descansara sobre la figura del "veedor de carreras, términos y puentes". Si bien alguna competencia sobre el asunto tendrían los "cap de guaitias" o los hombres de la "Decena", pero, sobre la organización , servicios y dispositivos concretos para hacer frente al fuego no existe información específica y contundente.A partir del siglo XVI las cofradías de aguadores son las encargadas de delinear y poner en marcha los mecanismos de defensa ciudadana ante cualquier contingencia. Así, por ejemplo se estipulaba anualmente qué cofradía o corporación era la encargada de acudir en cada parroquia al campanario para alertar, con el "toque a rebato", a la población.Ya en años anteriores a 1778 el gremio de aguadores, junto con los maestros y mancebos albañiles y carpinteros se encargaban, como dictaban los bandos de aquel tiempo de concurrir a los parajes donde se producía el fuego en el momento que oyeren los toques que dan la campana de la parroquia y la Torre Nueva. En el siglo XVIII hay testimonios que hablan de la costumbre establecida de ser convocados, a través de toques especiales, desde lo alto de la desaparecida Torre Nueva, que solía usar toques diferentes para identificar a los distintos barrios Zaragozanos. El Concejo concedía primas a los tres primeros aguadores que llegaban al lugar del siniestro. Pruebas y multas para los más y los menos diligentes incentivaban la asistencia.Un hecho luctuoso y dramático se produce en el año 1778 cuando un enorme incendio destruye el Teatro de Comedias del Hospital de Nuestra Señora de Gracia (situado en el actual Banco de España). Mueren 77 personas, entre ellos el Capitán General de Aragón. Hay un cuadro atribuido a Goya que describe tal siniestro.Es en el año 1830 cuando el Ayuntamiento dispone de material concreto contra incendios. En el almacén municipal consta la primera bomba movida a brazo y que impelía, a escasa presión el agua que recibía de las cubas. Ocho años después, el Concejo decide el derribo de la Cruz del Coso que en la Plaza de San Francisco (hoy plaza de España) recordaba a los innumerables Mártires de Zaragoza para, en su lugar, levantar la Fuente de la Princesa. Y es precisamente la venta del material de derribo del citado monumento la que proporciona al Concejo unos ingresos que se dedican íntegramente a la compra de algunos picos, palas, hachas y otras herramientas para ser utilizados exclusivamente en los casos de incendio. Junto a este material, se adquiere tamuna escalera, algunos metros de manguera y dos carros-bomba, por lo que la década de los treinta del pasado siglo debe ser considerada como el inicio de un proceso de dotación de material contra incendios al Ayuntamiento de la Ciudad, aunque no exactamente el punto de arranque de un cuerpo bien organizado ni, en menor medida aún, profesional.Es en 1833 cuando el Concejo, preocupado de todo punto por "atajar incendios" insta la creación de dos instituciones que ya habían sido experimentadas en Granada y Madrid, respectivamente: La Compañía de Zapadores-Bomberos de la Heroica Milicia Nacional- que eran voluntarios civiles con organización militar para el orden y seguridad de las ciudades, y la Compañía de Seguros contra incendios de casas. Aunque, venciendo dificultades nacidas de la precaria situación política cuajada de "pronunciamientos" y Guerras Carlistas, llegaron a ponerse en práctica ambas iniciativas, no dieron el resultado esperado.Por ello en el mes de agosto de 1863 el Municipio asume su propia responsabilidad y con artesanos albañiles, carpinteros y fontaneros, crea la "Compañía Municipal de Bomberos". De forma voluntaria y con una pequeña compensación económica cuando llegan a actuar, estos trabajadores hacen guardias en el Retén de Bomberos que en el almacén municipal de la plaza del Reino, junto a la Catedral de la Seo, guarda el rudimentario material que posee el Concejo.En el año 1907 pasa el retén a ocupar un nuevo Parque en c/ Pignatelli en lo que había sido, hasta su demolición, iglesia del desaparecido Convento de Mínimos de la Victoria, de la Orden de San Francisco de Paula (fundado en 1576), aduana (cárcel municipal preventiva) y Escuelas. En 1911 los artesanos son sustituidos por miembros de las "brigadas de obreros municipales" que, además de los trabajos de obras, alcantarillado, limpieza y cementerio, hacen guardia permanente. De forma paulatina se van diferenciando funciones y cada vez hay más funcionarios sólo bomberos. Este desarrollo se ve interrumpido el año 1920. A consecuencia de luctuosos sucesos, se ve involucrada la organización del servicio de incendios y este es disuelto como tal pasando a ser atendidos como en la etapa anterior.Esta situación, a la larga, se ve muy deficiente, de tal forma que en el año 1931 se aprueba por la Corporación un Reglamento del Cuerpo de Bomberos que da paso al actual sistema con una estructura permanente y personal cualificado. La plantilla entonces está compuesta por 4 capataces, 27 bomberos, 8 choferes, 4 avisadores y 2 guarda-parques, con el arquitecto municipal al frente y un aparejador municipal como subjefe ya en 1937.Desde entonces, miles de actuaciones en siniestros han realizado los bomberos Zaragozanos no solo en la capital sino también en la provincia, en Aragón y en otros lugares de España. Incluso un grupo de ellos, con otros bomberos españoles socorrieron al pueblo mejicano en el terremoto de 1985. Prueba de su ejemplar labor desarrollada día a día son las Medallas de Oro (1925), Cobre (1943), Plata (1972), de la Ciudad de Zaragoza, Medalla de Oro de la Cruz Roja Española (1925), Medalla de Plata de la provincia de Zaragoza (1981),Aragonés de Año 1982 (Hoja del Lunes) y Placa de Distinción "19 de Septiembre" del Gobierno de Méjico (1985).